24 de febrero de 2012

Febrero 2012

Ya son las 8 de la noche, pasaron 13 horas desde que entre a rendir. Ahi parada en la puerta del aula con mis amigos, caminando de un lado al otro con los nervios al rojo vivo. No podía creer que este día había llegado. Tenia mucho miedo y estaba ansiosa. Me hubiera encantado parar el tiempo para tranquilizarme pero no pude. Decidida a no leer más mis apuntes me siento en el banco y espero las indicaciones. Volvi a respirar y Guillermo dice que podiamos repasar un poco más ya que iba a tomar por partes. Intento leer todo, acordarme de cada cosa que creia importante. Al fin toca mi turno y en la hoja que le habia dado estaba el tema que yo habia elegido junto con otros 3. Empecé a escribir e intentar estar calmada. Llega mi turno de rendir, me tomaba sólo oral, pero antes teníamos que escribir las ideas principales. Me senté en la silla enfrente al profesor y no sabía como iba a zafar de esa, los nervios sumados a que no estaba segura de lo que sabía, me estaban matando. Me preguntan, me trabo, me ayudan, me felicitan, yo si poder creerlo me paro y los saludo.
Un 7 señores! Un SIETE!
Mi mamá no podía creerlo y yo menos. La verdad todavía no caigo. Parece que todas las cagadas a pedos y gritos valieron la pena (:
El día anterior, osea ayer, fue mi cumpleaños y lo tuve que pasar estudiando. Estaba triste, en crisis, decia que no sabia nada, me ponia mal, gritaba, lloraba, caminaba de un lado al otro sin sentido alguno, estaba inquieta. Mis amigos me decian que iba a aprobar, que tuviera la Fe que ellos tenian en mi. Todo salió bárbaro y estoy re feliz. Todo salió como tenía que ser (:

31 de enero de 2012

Últimas horas de mis vacaciones

Estoy en mis últimas horas en el "Fin del Mundo" acá en Ushuaia.
Quiero volver a casa y a la vez me quiero quedar. Esto es hermosisimo y una vida totalmente diferente a la de Buenos Aires. Estoy de vacaciones, lo sé, pero la vida en general es distinta a como es en casa.
Me quiero ir porque extraño estar en casa, en mi cuarto, con mi pc, dormir en mi cama; pero no me quiero ir no sólo por las facilidades del hotel y todo eso, sino porque acá el aire es puro, es todo más tranquilo, el paisaje es inigualable. Se siente una paz acá, a pesar de que es una pequeña ciudad.
Antes de venirme a Ushuaia estuve en "Calafate" que era más tipo pueblito, pero los glaciares y su magnifico paisaje no se comparan con ningún otra cosa.
En este viaje conocimos gente en Calafate que vino también con nosotros a Ushuaia, todos re divertidos y buena onda, la verdad que excelente.
No me puedo quejar, al principio no me gustaba mucho la idea de venir con mamá sola de vacaciones, pero la verdad, fue HERMOSO.